Inspiración para tus obras: las musas del horror

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Sin duda, varias personas se han preguntado en qué uno se inspira para escribir y, sobre todo, en un género tan visceral como el horror. Mi secreto: las musas.

Las musas son la inspiración para crear: las imágenes mentales que ayudan a pintar cuadros, componer una pieza musical o vencer a la tan temida «página en blanco». Y aunque pensar en vampiresas relamiéndose los dientes arriba de mis sábanas, o en chicas zombies tratando de devorar más cosas que la carne suenan como alternativas tentadoras (oh, si…); tener musas en el horror se trata de algo más intenso que solo ninfas que te visitan para elevar tus pasiones. Las musas provienen desde el interior de los valores y los sentimientos de un artista.

Estas son MIS musas.

la inconformidad con el mundo

La primera musa de todas es la que llamo la «musa de la crítica», esa que tiene dientes largos y le gusta destrozar las cosas que no le gusta experimentar en esta vida.

El mundo es un lugar enloquecido desde siempre. Actualmente tenemos la aparición del coronavirus, la forma de manejo de la pandemia, las protestas generales en latinoamérica, la guerra de nunca acabar entre Palestina e Israel, etc. Incluso nuestro mundo enloquecido afecta nuestra vida diaria en cosas cotidianas: Hay gente que delinque para vivir, confundidos entre otros que viven para delinquir. Existen los demagogos y sus falsas promesas. Existe la injusticia, existe la pobreza. Existe gente a la que no le importa la gente.

Siento necesidad de criticar y de purgar esos sentimientos de inconformidad contra todo lo que existe, el sistema y las personas que nos llevan a estas situaciones críticas. El mundo está lleno de esos psicópatas y hay que pelear en contra de ellos. En mi caso, prefiero hacerlo de forma entretenida a través del horror.

una musa creativa

Mi segunda fuente de creatividad es la musa de la originalidad. No tiene una forma y, a la vez, las tiene todas: está escondida detrás de todas las obras que nos sirven para referencia.

Lisa y llanamente, es mirar referencias para inspirarnos. Ojo: inspirarnos, no copiar a diestra y siniestra.

Se trata de disfrutar y admirar la obra de otros artistas que han incursionado en el lugar a donde nosotros aspiramos a llegar. La técnica, el tipo de historia, la creatividad para contarla, y la capacidad de sorprenderse al ver una obra de su estilo personal. El que nos explote la cabeza pensando en cómo viviríamos en ese mundo y, asimismo, encontrar todo un mundo de elementos que aquellos artistas no alcanzaron o no fueron capaces de explorar.

Cada artista tiene su opinión y su punto de vista. A veces se parecen, a veces difieren. Experimentar, decidir y comparar las obras de otros artistas nos hace saber qué nos gusta y qué no; qué existe y en qué podemos aportar. Es así como la originalidad se encuentra en lo que ya se hizo para decirnos «¡Hey! Esto lo puedes crear».

clara como el agua

La tercera de mis musas es transparente como el agua y hay que buscarla intensamente, como si estuvieras detrás del amor. Cuando la encuentro, sonríe y me toma entre sus manos cálidas para orientar mi camino. Es la musa de la claridad.

Algunos artistas presentamos una mente tan imaginativa que nos perdemos muy fácilmente entre esos sueños. De pronto, ya no podemos crear porque estamos tan confundidos que no sabemos qué hacer. Ahí preciso de la serenidad para encontrar la claridad.

Para invocar a mi musa uso técnicas que me ayudan a mantener la el foco sobre lo que quiero hacer, y de lo que quiero lograr en mi obra. Por ejemplo, resúmenes pragmáticos tipo «storylines». Otra cosa que me resulta es buscar al público objetivo de cada historia; es decir, quienes quiero que me lean. Sin embargo, mi herramienta preferida siempre ha sido el definir el tema de la obra: el aspecto social y humano específico sobre el cual quiero hablar, y sobre quiero que el mundo sepa. En otras palabras, busco exponer mi opinión a través de un historia.

Todos los autores tienen sus propias herramientas. En el uso de ellas, aparece el sentimiento de «sembrar el camino» y pronto las obras empiezan a dar frutos. La claridad es una musa agradecida.

la musa más bella

Por último, mi gran secreto para la inspiración de mis obras, es pensar en aquellas cosas bellas que existen en el mundo y son merecedoras de ser vividas. Es la musa de la integridad, la ninfa que coloca los colores al mundo, las vibraciones a los momentos especiales y el calor del fuego de tu corazón. Son aquellos estímulos que hacen que te sientas agradecido de ser humano, de tener un espíritu, y de manifestar conciencia. Está bien: Soy autor que se identifica con el género de terror. Y no, no hay belleza en los gritos ni en la sangre, sino que hay belleza cuando ya no existen los monstruos para amenazarnos. Eso no quiere decir que soy un psicópata asesino que ama la sangre y la incomodidad que produce ver las vísceras fuera del cuerpo. El terror es un gusto de personas excéntricas; no psicópatas.

Por el contrario, amo disfrutar de las cosas en este mundo que son hermosas: la sonrisa de un niño, una mirada de amor, un abrazo de amistad sincera, un campo verde lleno de flores, un perro moviendo la cola de felicidad, hacer el amor con pasión con alguien a quien amas, respirar el aire puro cuando sopla un viento fresco, balancearse en un columpio, viajar a un nuevo destino, etc, etc. Son momento de tranquilidad, paz y felicidad intensas que todo el mundo ama y busca experimentar.

Pero también existen todos aquellos que buscan oponerse a esos planes y que, sin ningún miramiento, quieren apoderarse y destruir las cosas buenas en función de sus propios fines egoístas. La representación de estas organizaciones y engendros maliciosos son los tan temidos «monstruos» del horror, y hay que defenderse de ellos con uñas y dientes. Lo vale por proteger las cosas lindas que componen al mundo.

En el fondo, las historias sirven para eso: para enseñarte a proteger las cosas buenas frente a los obstáculos de la vida. Ahí es donde la integridad se manifiesta.

Como podrás ver, la inspiración proviene de nuestras experiencias y de la forma en cómo vemos la vida. Las musas aparecen en los sentimientos vividos y se materializan en las obras de los artistas. Sean buenos o malos, nuestra postura sobre el mundo siempre comandará el sentido de nuestras obras y de cómo queremos que estas afecten a nuestros seguidores.

Así que si te sientes sin inspiración, piensa en ti y en cómo te sientes. Y en la forma en cómo la pasión te impulsa a crear tu arte.

Las musas son sentimientos hechos carne. ¿Qué forma crees que tendrán las tuyas?

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