Folk Horror: una definición del género

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Foto: Vidar Nordli Mathisen, vía Unsplash

Apenas vi «convocatoria para cuentos de Folk Horror» supe que escribir sería difícil.

Aparentemente, el tema se ve fácil de desarrollar: cosas rurales, paganismo y gente loca. Incluso recordé películas emblemáticas como «El Hombre de Mimbre», «Midsommar» y «La Bruja».

No obstante, tengo la manía de innovar en las historias. Ya sabes, crear algo distinto para que no suene a copia o a parodia, y para que el cuento tenga un sello auténtico. El problema fue que mientras más Folk Horror leía y miraba, más dudas me quedaban para acabar mi cuento.

La razón: El Folk Horror no tiene una definición clara de diccionario. Hasta los mismos eruditos tropiezan en sus conceptos como políticos hipócritas intentando convencer a las personas para votar por ellos.

Entonces, ¿cómo definir al Folk Horror?

Aquí los resultados de mi análisis.

Cosas que no son Folk Horror

TV Tropes define al Folk Horror como un «horror basado en el viejo folkclore»:

(Un) subgénero del Terror Religioso, concentrado tanto en los viejos rituales folkclóricos de áreas rurales aisladas como en la fe organizacional y las manifestaciones divinas.

También hace referencia a cultos paganos, demonios y duendes que habitan sectores inhóspitos, donde la gente lucha por sobrevivir. Todo se traduce en rituales peligrosos y un peligro real de ser dañado terriblemente.

Sin embargo, la definición sigue siendo algo vaga. Si hablamos de rituales paganos, ¿en qué nos basamos? En otras palabras, y si nos en la cultura moderna occidental, ¿sólo se entiende como pagano cualquier cosa que no sea cristiana?

¿Y si eres musulmán? ¿O budista?

El tema con la religión

Hay que puntualizar que se considera que los orígenes del género están en el Reino Unido, debido a que las tres películas de terror que se consideran fundamentales para introducirse en el género —«Cuando las brujas arden», «La garra de Satán» y «El Hombre de mimbre»— pertenecen a la nación británica.

El Reino Unido es una nación históricamente cristiana; por lo tanto, se tiende a considerar lo no-cristiano (en concreto, lo pre-cristiano) como pagano. Es decir, el género del Folk Horror también sufre por las formas en cómo el cristianismo se abrió paso frente a otras religiones, a través del miedo y la «satanización». Pasó en Europa y, también, en América.

La historia del cristianismo nos habla, en un inicio, de pueblos felices adorando a sus propios dioses hasta que llegaron las culturas occidentales para someterlos bajo su voluntad. Una forma de mantener a las personas sometidas es a través de la fe y las creencias comunes. De esa forma, educaron a los hijos sometidos en el camino de Dios hablándoles del salvador, el único, el precioso, el protectos de los pederastas y blá, blá, blá. A su vez, señalaron con ahínco a las antiguas deidades indígenas como demonios; vestigios que aún quedan en los nombres de los demonios que antiguamente fueron dioses, como Baal. Así, finalmente, los conquistados aprendieron a atacar su propia identidad desde pequeños, temerosos del poder de los demonios y del cruel poder de Dios sobre aquellos que no acatan las normas del clero. Todos felices y conquistados.

En la búsqueda de las antiguas tradiciones, se despiertan dioses que para la cultura occidental son demonios de temer. Si ya señalan a los demonios como males, imagina el nivel de maldad de quienes les rinden culto. El Folk Horror inglés explota ese miedo.

Ahora bien, si observamos a las otras religiones. ¿Qué pasa con sus demonios? ¿Te imaginas viendo a Cristo o a Buda como deidades del mal en otras religiones?

¿Sería eso considerado Folk Horror?

Parece un poco injusto con aquellas culturas que no son occidentales, sobre todo porque el terror es algo universal. No discrimina.

Las supuestas características del Folk Horror

Aran Maza, escritora, resume las características típicas de lo que significa del folk horror en las siguientes características:

  • Transcurre al aire libre, en bosques, campos, poblaciones, etc.
  • Ambiente de campiña y paisajes bucólicos.
  • Presencias amenazantes.
  • Comunidades aisladas que parecen idílicas a primera vista.
  • Sectas y sociedades secretas.
  • Sensación de peligro oculto.
  • Paganismo y cultos religiosos opuestos al cristianismo.
  • Celebración de festivales o fiestas de la cosecha donde se hacen los sacrificios.
  • Se realizan rituales oscuros, brujería, sacrificios.
  • En algunos de estos rituales los participantes pueden llevar máscara de animales.
  • Puede o no tener elementos sobrenaturales.
  • Vinculación con leyendas y cuentos de hadas.
  • Pueden transcurrir en cualquier época, desde la Edad Media hasta al actualidad.
  • Puede haber monstruos sacados de las leyendas como hombres lobo.
  • No hay tecnología, o señal de Wi-Fi (si transcurren en la actualidad).

Si lo analizamos con cuidado, desde este punto de vista el prender velas y celebrar a un fantasma famoso en una zona rural a Folk Horror.

Pero, calma: eso pertenece al género de fantasmas.

OK, cambiemos al ente. Rezaremos a una criatura mitológica. Una peligrosa.

STOP AGAIN! ¿No que eso es horror sobrenatural?

Probemos algo mejor en la voz de los expertos. Para ellos, una de las características más importantes es la sensación de algo sobrenatural y peligroso. Pero la característica esencial de la novela gótica es generar esa sensación a través de los ambientes tétricos. O sea, ¡lo mismo!

Fácil confundirse, ¿no?

Parece que tenemos un problema con los «expertos».

Entonces, ¿qué hace diferente y distintivo al Folk Horror?

La impresión final que tuve es que, en cuanto a la técnica narrativa, el Folk Horror se compone de una mezcolanza de cosas que se ponen en una juguera y, voilà, tienes la historia. Algo muy parecido a lo que hacen productoras, editoriales y algunos críticos que definen el género de las obras a su antojo con intenciones de llevar a las personas a consumir. Para ellos, «Tiburón» es una película de accion con peces y «Terminator 2» una comedia apocalíptica. Mientras se venda, genial.

Y la gente, inocente, termina comprándose el discurso.

Obras para… ¿Identificar el género?

Una de las mejores formas de encontrar los fundamentos de algo ambiguo es mediante el análisis. Me fuí directamente en búsqueda de referencias.

Imagíname sentado en un sofá, con los ojos abiertos al puro estilo de la «Naranja Mecánica».

Primero, las películas. Estas son algunos filmes considerados Folk Horror:

  • «Errementari».
  • «Hereditary».
  • «The Babadook».
  • «El pueblo de los malditos».
  • «El proyecto de la bruja de Blair».
  • «Los chicos del maíz».
  • «La leyenda de Sleepy Hollow».

¡Ufff! Quedé aún más confundido. Algunas de estas historias transcurren en una ciudad, no en un pueblo rural. Otras historias no mencionan jamás a las criaturas míticas. Y, definitivamente, no sé si los aliens de «El pueblo de los malditos» entran en la categoría.

Si el aislamiento rural o el sentir de un culto no son tan importantes; entonces, ¿qué es el Folk Horror para estos creadores?

La (santa) alternativa me salvaría de la neurosis. La literatura.

Entre las obras clasificadas dentro del género Folk Horror, están:

  • «El gran dios Pan» de Arthur Machen (y, en general, toda su ficción).
  • «La sombra sobre Innsmouth» de H. P. Lovecraft (entre otros relatos de deidades).
  • «El rey de amarillo» de Robert William Chambers.
  • «Hex» de Thomas Olde Heuvelt.

Justo en ese momento, el dios pagano se hizo presente ante mí y vi la luz.

La esencia del Folk Horror

Dos tópicos se repiten constantemente en las obras y son exclusivos del género.

Eso sí, para que haya Folk Horror deben manifestarse juntos..

Primer elemento: el rito

O, más bien, la organización ritual.

Para dirimir el concepto, eché una definición de la RAE sobre el concepto de rito:

Conjunto de reglas establecidas para el culto o ceremonia.

Entonces, la organización ritual viene siendo una organización específica que vela por las reglas establecidas para ese rito.

¿Qué tiene que ver esto?

La raíz de los ritos viene de las antiguas costumbres que se pasan de generación en generación. Son manifestaciones simbólicas con gran sentido para las personas que practican una fe. Dicho de otra forma, es una serie de acciones específicas que, juntas, definen la identidad de un grupo unido por las creencias. De hecho, si te fijas bien, acceder a un ritual es acceder a un pedacito de la historia de una región o de un grupo de personas que sienten, en el rito, la unión con sus antepasados. Es un asunto de pertenencia, casi como la formación de una nación.

El problema es que no todos estos ritos son considerados moralmente correctos según el ojo de la civilización actual. Antes se permitía matar, sacrificar gente —sobretodo enemigos— en honor a un dios. Otros manifestaban orgías monumentales en público. Suena rico, pero no son actos morales para la civilización actual. Entonces, cuando un grupo viola este sistema de reglas morales de forma deliberada, a través de rituales de creencias antiguas dependiente de otros contextos, estos generan repugnancia en la comunidad.

Ahora, el punto: ¿de dónde viene el miedo?

¿Te imaginas si esas demostraciones rituales pusieran en riesgo la vida o la seguridad de otras personas, fundamentalmente, de quienes no son practicantes? Obviamente, saldrías arrancando. No querrías encontrarte rodeado de fanáticos listos para deshollejarte solo por agradecer a su deidad.

En esto debes detenerte, lector. Si la comunidad avala este tipo de violaciones como una regla fundamental y es cultivada orgullosamente como parte de una identidad, establecerá una organización ritual; o sea, preparará las cosas para que estas vejaciones ocurran una y otra vez sin castigo.

En el fondo, habrá una víctima. Puedes ser tú. Eso es alimento para el Folk Horror.

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La creencia en una deidad

Los rituales no se desarrollan porque sí. No existen solo para satisfacer a la comunidad, sino también para satisfacer a un ente o una serie de entes que son el símbolo de su culto.

Cada ente —por ejemplo, un dios— es una representación concreta de un aspecto al cual los pueblos antiguos rendían oraciones y sacrificios para ser favorecidos con su presencia, o para evitar su aparición. Simbolizaban fuerzas inexplicables para su entendimiento, ya sean elementos o fenómenos naturales, leyes de la naturaleza, construcciones humanas o aspectos intangibles, pero existentes, como el destino o la conducta.

Prácticamente, puedes tener un dios para todo como, por ejemplo, los griegos. Zeus (el rayo) gobernaba los cielos junto a Hera (el matrimonio y la familia). Para reinar, ambos vencieron a su padre, Cronos (el tiempo); y todos sorteaban la inmortalidad gracias al hilo de oro que las Parcas (el destino) jamás podrían cortar.

Los antiguos pueblos establecieron creencias que pasaron de generación en generación y expandieron el culto hacia estas representaciones transformadas en deidades o entes sobrenaturales. Formaron parte de la identidad de la comunidad; es decir, pasaron a ser parte del folclore de un pueblo determinado.

El problema es que estas «criaturas» no están interesadas en el bienestar de la humanidad. De hecho, solo se manifiestan. No saben de moral. Un rayo no pensará en la bondad o la resignación de un ser humano antes de partirlo en dos. Tampoco se le puede culpar, es su naturaleza.

Los devotos, por su parte, buscan agradar a estas criaturas para tomar ese poder. Bajan la cabeza y actúan de forma cruel con la fe en ser respetados y dignos ante las deidades. Si un rayo no te destroza, ellos lo harán con un hacha. Lo importante es satisfacer los caprichos de la entidad, aunque se conviertan en psicópatas listos para quemar el mundo en el nombre de la fe.

¿Te suena conocido aquello?

En conclusión, el verdadero horror no reside en el actuar de la deidad, sino en las acciones que el culto toma para agradar a su deidad. Puede manifestarse o no, pero es determinante mientras siga vivo en las creencias de su gente.

Mi definición del Folk Horror

Por último, si quisiera aveturarme con una definición caprichosa, diría algo más o menos así:

«Folk Horror (u horror folclórico) es un subgénero del terror en donde una organización ritual, con un comportamiento inmoral y peligroso alimentado por un conjunto de creencias en una deidad antigua, acosan a sus víctimas que lucharán por escapar antes de ser sometidas a los designios crueles de la antigua fe».

A mí me satisface. Al menos, me ayuda a tener claridad cuando quiera volver a escribir sobre este género.

¿Y mi relato para la convocatoria? Ya lo presenté. Pronto crearé más relatos para que te deleites con mi ficción.

Ahora, tu opinión.

¿Le temes a los cultos? ¿Qué pasaría si quedas atrapado en uno de ellos?

Déjame tu mensaje en los comentarios y conversamos.

¡Nos vemos hasta la próxima salida del dios Sol!

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