Evil Dead 2: audacia creativa en el terror

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Tenía unos 24 años cuando vi Evil Dead 2 por primera vez. Había empezado a escribir hace varios meses, y la idea de la narrativa me estaba gustando demasiado como para ser un simple hobbie. En ese tiempo empecé a dudar si continuar con mi aburrido y seguro futuro como enólogo o dedicarme de plano al arte de escribir.

Esta película disipó todas mis dudas. Cuando la vi supe de inmediato que la ficción era el camino de mi vida.

Evil Dead 2 es mi película favorita. Sí, por sobre todas las demás. Convengamos que no es la película más profunda ni la que tiene mejores efectos especiales. Sin embargo, ese es precisamente su valor: una película tan consciente de sus limitaciones que despliega una infinidad de recursos narrativos y estéticos para compensar. El resultado es algo mucho más que simple originalidad; es una oda a la audacia creativa.

Esta es de esas películas tan entretenidas las amarás siempre, seas fanático del terror o no.

¿No me crees, lector? Quizás una breve reseña pueda ilustrar el valor de esta obra tan maravillosa.

¿Por qué Evil Dead 2 resulta tan buena?

Lo más interesante de Evil Dead 2 es que su premisa de los poseídos es tan simple que todo puede suceder y, a la vez, nada tiene sentido. No conocemos la dimensión de los demonios. Solo sabemos que buscan hacer el mal; un mal que se sirve de cualquier cosa que tenga a mano para hacer sufrir a los humanos. Lo único que podemos hacer es sorprendernos a los caprichos de la posesión.

Es recurso muy efectivo. Raimi pudo colocar un mojón asesino, a los muebles comiendo gente o al mono-rata de Braindead. Cualquier cosa que ocurra es culpa de los demonios. Eso basta para ser creíble. Punto.

Otro punto a favor de la película es la sucesión de situaciones desafortunadas. Ocurren una tras otra, sin posibilidad de respiro tanto para nosotros como para los personajes. Ni siquiera hay tiempo para pensar, lo importante es sobrevivir al mal o sucumbir ante él.

La obra es una película de posesión diseñada para entretener. El personaje principal no crece, a diferencia de una obra típica hollywoodense. Solo quiere sobrevivir. Esto hace que la película rechace la pretención ni busque plantear un tema en particular para motivar a un cambio moral.

En resumen, esta obra no busca transformar al mundo, sino todo lo contrario: quiere verlo arder. Logra que nosotros también queramos verlo arder.

Y decían que las segundas partes no son buenas.

necronomicón

Sam Raimi: un valiente sin miedo a la imaginación

Evil Dead fue el primer proyecto cinematográfico de Sam Raimi. En contexto, es una película que se desarrolla desde un cortometraje de la universidad, Within the Woods, protagonizado por Bruce Campbell (EL protagonista de la saga). El cortometraje suscitó tal interés de los exhibidores y de la crítica por la calidad de sus terrores que Raimi decidió convertirla en una película.

Este sería el inicio a una franquicia que contempla un cortometraje, tres largometrajes y una serie de tres temporadas, sin contar la adaptación a comics, videojuegos y hasta obras de teatro. Y, según se sabe, se vienen cositas. El infierno es el límite.

Pero volvamos al tema.

La premisa de la segunda parte es tan simple como efectiva: una pareja llega a una cabaña, leen un libro prohibido y son perseguidos por el espíritu del mal, el que amenaza con convertirlos en poseídos sádicos con ganas de muerte porque sí.

—¡Oye! Pero es lo mismo que la primera parte.

Nop. Es mucho más que eso.

Vamos a convenir que la primera media hora de película es similar. En realidad, es algo así como una versión parodia de lo sucedido en la primera parte. No obstante, esta característica de parodia le da al director una libertad creativa para dirigir la obra a su antojo.

¿A qué me refiero? Ya no hay solamente árboles violadores, personas poseídas de la nada y un libro con rostro (the real facebook). Ahora Ash, el protagonista, debe batallar contra:

  1. La cabeza y el cuerpo de su novia por separado, debido a un palazo que el mismo le propinó.
  2. Su propia mano poseída que ahora le quiere asesinar.
  3. Chorros de sangre que salen de las paredes de la cabaña.
  4. Objetos que ríen y le someten en la locura.
  5. Y, por si fuera poco, hay un portal que lo traslada a otra dimensión.

Y las únicas armas del protagonista son su desesperación por sobrevivir, una escopeta y la motosierra que usa como prótesis para reemplazar a su mano poseída y cercenada.

¿Crees que suena a mucho? Imagina que todos estos efectos son de clase B, donde hasta la sangre es más falsa que cuando tu ex cuando te dijo que te amaba (¡snif!).

Hay que tener una cabeza loca como la de Raimi para crear todo eso.

¿No te parece inspirador, lector?

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El recurso que mejores apoyos ofrece a la película es su personaje principal: Ash.

Toda Evil Dead 2 se sustenta gracias al deseo de sobrevivir de su protagonista. A lo largo de la saga seguimos su aventura en contra de los poseídos, su eterno sufrimiento para salir adelante y sus (malas) decisiones.

Para ello es crucial la participación de su actor principal: Bruce Campbell. Nop, no es el mejor actor. Sin embargo, es el actor que esta película necesita y merece.

Porque no hay The Evil Dead sin Bruce Campbell. Así de simple. ¿La razón? El actor encaja muy bien en el formato. En primer lugar, es una película de clase B. No necesitamos al mejor actor porque eso automáticamente arruina la estética de lo que significa ser cine B. En segundo lugar, la película se parodia a sí misma. Campbell, con esas facciones raras y manejo del cuerpo, logra ese efecto de parodiar de forma exagerada las cosas que pasan. La película las necesita y, sinceramente, lo disfruto muchísimo.

Pero, por último, si hay algo que tiene Campbell es ser el astro rey de los clichés que todo el mundo quiere decir. Digo, nadie puede tener tanta elegancia para decir Groovy o tener los cojones para decir:

—Hail to the King, Babe.

Aún me pregunto por qué no hicieron de Bruce Campbell el protagonista de una adaptación de Duke Nukem. Te juro que no entiendo qué estaban pensando los productores de la época.

En fin, no cualquiera puede ser Ash en Evil Dead. Nos encariñamos con el tío Bruce. Desde aquí le deseamos una larga vida.

Humor negro y la escena de locura total que caracteriza a Evil Dead 2

El humor negro de esta película es la clave. Las situaciones son hilarantes.

Digamos que tu novia, a quien se supone que amas, quiera matarte de verdad no parece algo tan normal después de todo. Pero, ¿qué pasa si te persigue aún después de que le cortaste la cabeza con una pala para poder sobrevivir?

No es que quieras volver con la tóxica, precisamente.

Aunque, a veces, el que estás mal puedes ser tú. Digo, pelear en contra de tu propia mano que intenta matarte puede resultar algo complicado. Cortarla y reírte por eso como si fuera tu peor enemigo raya un poquito en la locura, ¿no crees?

Esta película demuestra que no hay mejor posibilidad si estás haciendo terror y quieres incorporar el absurdo en la historia. Porque, ¿quién podría discutir los límites del humor en medio del horror inmoral?

Por otra parte, fuera de toda norma y lo que podría decir de esta película, hay algo que me motiva a verla una y otra, y otra, y otra vez: La escena de la locura.

Esta escena es lo mejor que existe para mí. Terminas riéndote como desquiciado luego de verla y no sabes por qué.

Para mí es totalmente representativa como autor. En mis momentos de creatividad suelo reírme de esa misma forma cuando empiezo a producir escenas de horror. Las cosas te hablan, se ríen, te contagian con esa locura. Estás inmerso en el caos y el sin sentido del horror y puedes sufrir, o disfrutarlo.

Estoy seguro de que aquellos que se dedican a este oficio están por el mismo borde.

La escena es un tesoro. Ni Poe ni Chambers, con su Rey de Amarillo, podrían haber llevado tan bien el descenso a la locura como Raimi lo hace con esta escena.

Cada vez que me falta la inspiración, esta escena me llena.

Evil Dead 2, un terror que divierte

Evil Dead 2 es una película que se las arregla en algo simple, pero fundamental en el arte de contar historias: entretener. Mejor si es con una película de terror, las que a menudo ahuyentan a las personas por ser consideradas “estresantes”.

Es una locura que se puede ver y disfrutar. Ni la sangre da asco, ni los monstruos dan miedo. Por el contrario, quieres que los monstruos aparezcan, incluso más que tus personajes favoritos, y empiecen a hacer su trabajo: aterrar.

Si aún no la viste, dale una oportunidad. No te arrepentirás. Y, si la viste, te invito a sumarte a mi fanatismo en los comentarios.

Espero que el breve recorrido de un fanático te haya inspirado a ver más películas de terror. Aunque te advierto, lector, que no encontrarás ninguna como esta. No obstante, si quieres saber más, en la sección “Biblioteca” puedes ver esta y más entradas sobre cosas que voy colgando acerca de lo que he visto, leído y oído, y que sirven de referencias para mi propio arte.

También te invito a pasear por la sección cuentos, donde puedes divertirte un rato con mi propia ficción.

Nos vemos en otra entrada. ¡Hasta entonces!

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